
| EL HOMBRE El siglo XIX español, Catalunya, Tremp y la familia Manyanet son el marco que configuran la primera formación humana de José Manyanet. Más tarde será la ciudad de Barcelona la que le proyectará al mundo y a la Iglesia. José Manyanet nació en Tremp, capital de la comarca del Pallars Jussá, en Catalunya, el 7 de enero de 1833 y fue bautizado el mismo día, según costumbre de la época. Nació en el seno de una familia cristiana y humilde, dedicada al cultivo de las tierras que constituían el patrimonio familiar. Él era el último de nueve hermanos. Al año y medio de nacer murió su padre, Antonio Manyanet. Su madre, Buenaventura, fue una mujer fuerte y luchó lo indecible para llevar adelante la familia. Fue la educadora de José. Éste aprendió a ser hombre en el sacrificio y en la renuncia. A los doce años tuvo que marchar de casa para realizar sus estudios medio y tuvo que trabajar para pagar su manutención, todo lo cual fue un gran aprendizaje para su vida. La casa de los Manyanet, recientemente restaurada y convertida en lugar de plegaria y reflexión, está situada en una plazoleta contigua a la iglesia parroquial. José acompañaba cada día a su madre para visitar a la Virgen de Valldeflors, patrona de Tremp.
Sus modales naturalmente finos se hicieron más distinguidos con el trato que desde joven tuvo con personas de respeto en el palacio episcopal de la Seu d´Urgell. Poseía el don de atraerse a la gente y de ganarse la simpatía. De su familia heredó la nobleza de carácter, el sentido del deber, el amor al trabajo y la tenacidad propia de los montañeses en la ejecución de sus propósitos. Desconocedor de la doblez, decía lo que sentía y tal como lo sentía. Era incapaz de mentir a nadie, La firmeza y la energía era trazos destacados de su carácter, incapaz de contemporizar con el error y la injusticia. Hombre de una pieza y consecuente consigo mismo, lo sacrificó todo, hasta la propia vida, a un ideal nunca traicionado, inspirado por el amor a Dios y consagrado al amor al prójimo. | ||||
| CRISTIANO Dios se sirvió principalmente de su madre y del sacerdote beneficiado de la Colegiata de Tremp, Don Valentín Lledós, para ir modelando a José Manyanet en su vida cristiana. Desde el primer signo de la cruz que trazó en su frente don Joaquín Cluet en la fuente bautismal de Tremp, hasta el sacramento de la Confirmación recibido en la catedral de Barbastro el 30 de mayo de 1849, cuando estudiaba en el Colegio de los Padres Escolapios (1845-50), hay una fidelidad ininterrumpida y ascendente a la gracia de Dios. El ejemplo y las enseñanzas de su piadosa madre marcaron un surco profundo en la buena tierra de Manyanet. De mayor la recordará como "una santa". De sus labios aprendió las primeras nociones del catecismo y también las primeras oraciones. En los recuerdos de mi vida, escritos hacia el final de su vida por obediencia a su director espiritual, consigna con gran lujo de detalles una escena que le ocurrió a los cinco años y que le marcó para toda la vida : la consagración que su madre hizo de él a la Virgen de Valldeflors. Desde entonces María le abrió el corazón de la casa de Nazaret y se quedó a vivir en ella para siempre. El sacerdote Valentín Lledós favoreció el crecimiento cristiano de José Manyanet con la instrucción. La catequesis , la liturgia, los sacramentos y el acompañamiento espiritual. Otros sacerdotes de Barbastro y de Lleida influyeron en la formación cristiana de Manyanet. Su dedicación al estudio y las otras ocupaciones no le impidieron llevar una intensa vida interior. Se conservan unos apuntes juveniles que escribió en Barbastro, hacia los 15 años, y sorprende descubrir en ellos la seriedad que quiso dar a toda su vida. La presencia de Dios y el respeto a su divina voluntad, el amor a la Eucaristía, la devoción filial a la Virgen y a San José, la obediencia, la humildad, la pureza, el espíritu de sacrificio y de entrega a los demás y el agradecimiento, son los pilares de su vida cristiana. José Manyanet construyó su vida sobre ellos. El carácter sacerdotal y el carisma de fundador se cimentaron sobre estas bases cristianas. En la hora de su muerte, ocurrida en el colegio Jesús, María y José de Sant Andreu de Palomar (Barcelona), el día 17 de diciembre de 1901, invocó en primer lugar su condición de cristiano para aceptarla como voluntad de Dios. Todos cuantos le trataron, tanto de joven como en el resto de su vida, afirman con unanimidad que José Manyanet tenía un atractivo irresistible por su honestidad, por su bondad y por el espíritu de piedad que se manifestaba en él y que fácilmente contagiaba.
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| EL PROFETA DE LA FAMILIA Los seis primeros años del ministerio sacerdotal de José Manyanet contribuyeron grandemente a perfilar su personalidad eclesial. Recorrió las parroquias de la diócesis de Urgell como colaborador fiel y abnegado del obispo Caixal u atendió los más diversos asuntos del palacio episcopal. Tenía prestigio y podía esperar títulos y dignidades, pero recibió una llamada de Dios - un carisma - a consagrar su vida a la regeneración de la familia por medio de la educación de la niñez y la juventud, que contribuyeran a la restauración de la sociedad. La familia era, según la intuición de Manyanet, el blanco apetecido de las nuevas corriente culturales del siglo XIX, que apuntaban hacia la ruina de la sociedad mediante la erosión de la familia. Eran las corrientes que Pío IX denunciaba en 1864 en la Encíclica Quanta cura. Manyanet, "movido por la gracia de Dios ", brinda una respuesta y un remedio eficaz. Según él estos eran los frentes débiles de la institución familiar y ellos fueron sus puntos de atención :
Manyanet dio también una respuesta, tanto en el orden teórico como en el práctico: En efecto, publicó el libro Preciosa joya de familia que es un breve tratado sobre el matrimonio y la familia, en el que anticipa las ideas de plena actualidad hoy. Los esposos y los padres pueden encontrar en él una verdadera antología de sus deberes y obligaciones. Los reglamentos y estatutos de las asociaciones camareros y camareras de la Sagrada Familia completan y refuerzan esta doctrina desde el punto de vista religioso y apostólico. La revista La Sagrada Familia quiso facilitar la lectura y la sana información a los hogares cristianos. Al propio tiempo, las congregaciones religiosas fundadas por él deben emplearse principalmente en la educación e instrucción católica de los niños y de los jóvenes "con el fin de coadyuvar poderosamente para que se forme una nueva generación que viva y se desarrolle según los principios puramente católicos para salvar los intereses de Jesucristo, los de su santa Iglesia, de la sociedad y de la familia ". Efectivamente Manyanet es un profeta de la familia, pues ya en la segunda mitad del siglo XIX consideró como prioritario el apostolado familiar y proclamó los valores perennes del matrimonio y de la familia.
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| EL SACERDOTE Y FUNDADOR Durante su estancia en Barbastro, José Manyanet maduró una decisión fundamental: hacerse sacerdote. Esta vocación había ido cristalizando desde su infancia, gracias al atractivo envolvente de su cristiana madre y gracias al ejemplo y entereza de los sacerdotes que había tratado. En Lleida, donde estudió la Filosofía (1850-53), y en la Seu D`Urgell, donde cursó los estudio s teológicos (1853-59), se formó el sacerdote Manyanet. Para alcanzar este sueño de su vida, Dios le deparó un singular protector en el Obispo de Urgell, José Caixal, de quien fue deudor no sólo por la protección material, sino por la seria formación que recibió de su magisterio y de su vida en la ciencia teológica y pastoral y en la virtud. José Caixal fue su protector, su director espiritual y su modelo. Fue ordenado sacerdote el día 9 de abril de 1859. Hasta 1865 permaneció al servicio del Obispo Caixal en la Curia diocesana, desempeñando varios oficios y responsabilidades a satisfacción de todos. Compartió este trabajo de curia con el ministerio sacerdotal, en el confesionario y en la dirección espiritual, en la predicación y en la catequesis, promoviendo varias asociaciones y la vida cristiana en las familias. Pero Dios le reservaba una especial paternidad en el sacerdocio. En las horas de silencio y oración en las largas noche de la Seu d´Urgell había sentido una llamada personal a consagrar toda su vida a Dios en el servicio de las familias y reunir a hombre y mujeres que proyectasen este mismo servicio en la consagración religiosa. Nacieron así, en 1864, los Hijos de la Sagrada Familia, en Tremp, y las Hijas de la Sagrada Familia, en Talarn en 1874. Manyanet contaba con 32 años cuando abandonó el palacio episcopal de Urgell para trabajar "por la gloria de Dios y el honor de la Sagrada Familia". El 2 de febrero de 1870, con la primera profesión religiosa del Fundador y de los primeros compañeros quedó consolidada la obra masculina. Estableció el centro en Barcelona y gracias al enorme esfuerzo del padre Manyanet, llegó a conocer una importante expansión que culminó con la aprobación pontificia recibida personalmente el 22 de junio de 1901. La fundación de la rama femenina fue un verdadero calvario que acrisoló más su santidad. José Manyanet preparaba la fundación de las Hijas de la Sagrada Familia cuando, por mandato del obispo Caixal, tuvo que encargarse y asumir en la nueva congregación a las Religiosas que había fundado la madre Ana María Janer en la Seu d´Urgell, en 1859. Fue un acto de heroica obediencia. Pero la fusión no dio resultado por más que Manyanet pusiese el más santo empeño y proyectase su carisma nazareno en estas religiosas. Desde 1880 en que se consumó la crisis, hasta 1892 en que fueron reconocidas nuevamente por el obispo de Vic, José Morgades, vivieron la humildad y el anonimato de Nazaret. La madre Encarnación Colomina fue la cofundadora fiel de las que, a partir de la aprobación pontificia otorgada el 10 de mayo de 1958, se llamaron Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. El padre Manyanet redactó las Constituciones para sus institutos. Éstas - fruto de la encarnación del evangelio y expresión del servicio que Dios le pedía en la Iglesia y en el mundo -, junto con la práctica de los consejos evangélicos, fueron el crisol de su vida y de su apostolado, también de su santidad. Colegio San José de Tremp.
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| EL EDUCADOR José Manyanet tuvo un profundo conocimiento de su tiempo. La formación que había recibido, la actividad desarrollada al servicios de la diócesis de Urgell, el trato íntimo y diario con el obispo Caixal que sentía y vivía en carne propia los problemas del mundo, en plena comunión con Pío IX, despertaron en el joven Manyanet no sólo la capacidad para identificar lo que él llamó "la enfermedad del siglo " - el racionalismo, la independencia de la razón y el endiosamiento del hombre -, sino también la capacidad para descubrir sus causas y el camino que seguían los fautores para lograr su objetivo. La meta era la perturbación social a través de la desintegración de la célula fundamental que es la familia. Para conseguirlo propugnaban la instrucción laica de los niños y de los jóvenes. La respuesta de Manyanet apunta hacia la familia como objetivo, pero se apoya en la educación e instrucción " eminentemente católica " de la niñez y de la juventud, pues es " el medio más apto, práctico y seguro para reformar la familia y con ella la sociedad ". El padre Manyanet dedicó una atención principal a la pedagogía, o " a la cultura del corazón y de la inteligencia de los niños ", mirando el hogar y la escuela de Nazaret. La Casa de Jesús, María y José es el modelo y la fuente inspiradora de su pedagogía Nazarena. Los treinta años de Jesús en Nazaret, la función maternal de María y la solicitud de José, son los grandes inspiradores de su método pedagógico que tiene, a grandes rasgos, estas características :
El Correo Catalán publicaba en 1929 : " La relevante figura pedagógica y apostólica del Padre Manyanet está demandando a gritos una galería de honor en alguno de los centros ciudadanos de mayor relieve para hombres y mujeres de privilegiada y aristocracia prosapia espiritual ".
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| EL APÓSTOL DE LA SAGRADA FAMILIA Manyanet sintió en carne viva las zozobras de la institución familiar. En esta preocupación hay una referencia constante a la Sagrada Familia de Nazaret. Su lema es Un Nazaret en cada hogar. También en esto la intuición fue original. La intensa meditación de la vida de Cristo, en especial en el misterio de su vida oculta en Nazaret, sujeto a María y a José, le llevó a descubrir el designio de Dios para la familia humana encerrado en la Familia de Jesús. María y José. Efectivamente, La Sagrada Familia revela que la familia es expresión y signo de la vida trinitaria de Dios y el vehículo de salvación para todos los hombres. En Nazaret se alcanzó la plena comunión de amor y de vida a la que también están llamados todos los esposos, además por la presencia de Dios encarnado en su seno es la primera comunidad reconciliada y llamada a reconciliar. En la "trinidad de la tierra, Jesús, María y José" - le gustaba decir - , la familia humana descubre no sólo la propia identidad, sino también su misión y encuentra en ella la respuesta a las aspiraciones más profundas de su naturaleza. Este designio o misterio de Dios revelado en Nazaret fue el móvil de toda su vida, de su actividad apostólica y de su santidad. Este fue su itinerario :
El Padre Manyanet impulsó también con entusiasmo el movimiento litúrgico en favor de la Sagrada Familia, fiesta que instituyó León XII en 1892. Con razón, pues, afirma el Decreto de introducción de su Causa de Beatificación que "entre los varones apostólicos que tuvieron en gran estima y propagaron el culto a la Sagrada Familia, hay que contar a José Manyanet, el apóstol de la Sagrada Familia en la España del siglo XIX. Templo de la Sagrada Familia.
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EL SANTO Se puede afirmar que la obra capital que llevó a cabo Manyanet a lo largo de toda su vida fue su propia santificación. Fue la arcilla dócil consistente en las manos del Señor, el cual obró maravillas en él. Como seminarista y en el desempeño de su ministerio sacerdotal buscó siempre la gloria de Dios y el bien del prójimo sin descuidar el cultivo de la propia vida interior. Después de la profesión religiosa "lo hizo todo por la Sagrada Familia ". El programa de vida que se impuso fue de una total y escrupulosa fidelidad a los consejos evangélicos en el marco de las Constituciones y de la Congregación. Así de Fundador se convirtió en modelo para todos los hijos de la Sagrada Familia. Lo fue también para sus discípulos, para los profesores y para todas las personas que lo trataron a lo largo de su vida. En las declaraciones ante el tribunal del proceso de Beatificación todos los testigos hacen elogios de su bondad, de su rectitud de intención, de su sinceridad y nobleza, de su obediencia y humildad, de su infatigable trabajo y austeridad, de su generosidad con los pobres, de su espíritu de oración y contemplación, de su mortificación y aceptación de la voluntad de Dios, de la unción con que celebraba la Misa, de su continua meditación de las verdades eternas; en definitiva, de su fe, esperanza y caridad. El Papa Juan Pablo II declaró su heroicidad en la práctica de las virtudes el día 12 de julio de 1982. Fue también un gran maestro de la vida espiritual y de la perfección. Revela su grandeza de alma y la experiencia personal en el camino de la perfección particularmente en los libros de las Meditaciones y La Escuela de Nazaret y en su abundante epistolario. El libro de las Meditaciones o El espíritu de la Sagrada Familia traza la imagen de la vocación religiosa y apostólica de los Hijos de la Sagrada Familia y las principales virtudes que deben adornarla. En el personaje literario de Desideria describe el alma que acude diariamente la casa de la Sagrada Familia o Escuela de Nazaret para escuchar y contemplar lo que dicen y hacen Jesús, María y José. Es su autobiografía espiritual, la plasmación de la experiencia vivida en la Casa de Nazaret y de la familiaridad que tenía con Jesús, María y José. Al mismo tiempo, las aportaciones de San José en el diálogo con Desideria revelan el magisterio espiritual de Manyanet. José Manyanet ha sido un don, un regalo de Dios para su Iglesia y para el mundo, por lo que fue y por lo que hizo. Su obra continúa para Gloria de Dios, honor de Jesús, María y José y para bien de las familias. José Manyanet murió el 17 de diciembre de 1901 y sus restos mortales se guardan en la capilla-panteón del colegio de Jesús, María y José, de Barcelona. La fama de su santidad, que ya fue notoria en vida, ha ido creciendo de día en día. Las fechas más importantes del camino hacia la proclamación oficial de su santidad han sido: 193l -33 Proceso Informativo u ordinario de Barcelona sobre la fama de santidad, virtudes y milagros, para la búsqueda de los escritos y la ausencia de culto indebido. 1951 Decreto sobre la ortodoxia de sus escritos. 1956 Decreto de Pío XII sobre la Introducción de causa de Beatificación. 1958-61 Proceso Apostólico sobre las virtudes, en Barcelona. 1967 Decreto sobre la validez de todos los procesos. 1981 Proceso sobre la curación extraordinaria de Doña Paquita Trías, de Barcelona. 1982 Decreto de Juan Pablo II sobre la heroicidad de las virtudes. 1984 Beatificación solemne de José Manyanet. 2003 Reconocido como milagro la curación de la Hermana Manuela Burbano Ortiz. 2004 Canonización en la Plaza de San Pedro.
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